PRIMER DÍA DE TRIDUO A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ORANDO EN EL HUERTO


DÍA PRIMERO

PLEGARIA INICIAL:

Señor Jesús, aquí tenéis a los hermanos de vuestra Oración en el Huerto unidos en comunidad de fe, de culto responsable y de apostolado comprometido. De rodillas, como Tú, oramos al Padre para que, a pesar de las dificultades que nos salgan al paso, sepamos cumplir siempre su Divina Voluntad.

De rodillas, como Tú, pedimos al Padre que si no entra en los planes de su Divina Providencia aligerar nuestra Cruz y nuestro Cáliz, sepamos abrazarnos a Ella y sepamos beberlo con amor y entrega seguros de que, así, nos asociamos a vuestra misión redentora.

Nosotros, tus hermanos, queremos hacer de nuestra Hermandad, en medio de la Comunidad Cristiana y Parroquial, la presencia viva y operante de Vuestro Espíritu que descubre en la oración la Voluntad de Dios Padre y que hace de la oración el punto de arranque de su pasión apostólica en favor de los demás.

SÚPLICA:

Hermanos: Jesús, en el trance de su Oración en el Huerto, nos dice: “ORAD PARA NO CAER EN LA TENTACION”. Todos nuestros pecados de comisión se deben a pecados de omisión: pecamos entre otras explicaciones, porque no oramos. Y orar, hermanos, es hacer un silencio interior dentro de nosotros mismos para oír a Dios Nuestro Padre que habita en nuestra interioridad. Orar es dialogar filialmente con Dios. Es abrimos desde la pobreza e insignificancia de nuestro yo a la infinita riqueza de Dios que nos salva por el Hijo y nos santifica por el Espíritu Santo. De esta forma, la oración es entrar en vivencia con la Divina Trinidad.

Orar, hermanos, es asumir el momento y la situación en la que vivimos para presentarla ante Dios y hacer de ella preocupación a instancia apostólica.

Esto es lo que hace Jesús: retirarse a orar. Apretado por la necesidad, ora. Y, en la oración encuentra dos cosas: la revelación de la Voluntad del Padre Celestial y la fortaleza para cumplirla.

Hermanos: nuestra Hermandad no será una Hermandad de Jesús Orante si no es comunidad de cristianos que saben orar y que se reúnen para orar.

PLEGARIA COMUNITARIA:

Oremos, hermanos:

l.- Para que como Jesús en la Oración en el Huerto sepamos hacer de la oración el encuentro con Dios y el punto de arranque de nuestro apostolado. Roguemos al Señor.

2.- Para que, siguiendo la enseñanza de Jesús en el Huerto, sepamos vigilar a fin de que el pecado no nos robe la gracia y la filiación divina. Roguemos al Señor.

3.- Roguemos al Señor Para que, como Jesús en la Oración en el Huerto, sepamos asumir en nuestra vida la Voluntad de Dios y ser fieles a ella.

4.- Para que nuestra Hermandad sea presencia de Cristo y de la Iglesia entre todos los hombres. Roguemos al Señor.

5.- Para que vivamos en Caridad dentro de ella a fin de poder darnos en Caridad a los demás. Roguemos al Señor.

6.- Para que, como miembros de la Comunidad Parroquial, sepamos sumar nuestros esfuerzos para que entre todos hagamos de nuestra Parroquia una comunidad de cristianos que se vivifican en los Sacramentos, que se unen en la Caridad y que se manifiestan en el apostolado. Roguemos al Señor.

ORACIÓN FINAL:

Te pedimos Señor que, por medio de tu Hijo Jesús, aceptes nuestras oraciones y ofrendas, y nos hagas testigos responsables de tu amor. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amen.

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